Wednesday, December 03, 2008

La
cuestión de la escritura
en el
Fedro de Platón.


I.-
Cuando anhelamos frente a la superficie de una página en blanco que la verdad nos salga al encuentro, lo que adviene es la escritura: ninguna razón, sólo un hacer, ningún sentido, sólo fuerzas y energía encaminadas por una técnica. La escritura es una producción que no necesariamente tiene vinculación con verdad alguna, sin embargo será su desorden, su arte combinatoria, su serie anagramática o, mismo, en algún momento, su propia autorreferencialidad, los que, como posibilidad de generar sentido, mantengan en vilo las tensiones y las fuerzas en juego durante su producción.

Un mundo en expansión está, incesantemente, enfrentándose en los confines, con la novedad. El mito dice que Prometeo era en verdad el más sabio de su raza, no sólo creó al hombre; con la ayuda de Atenea le enseñó la arquitectura, la astronomía, las matemáticas, la navegación, la medicina, la metalurgia y otras artes útiles , sino que a veces suplicante y otras veces con atrevimiento (como cuando roba el fuego), supo protegerlo y mantenerlo a distancia de Zeus (que había decidido extirpar a toda la raza humana irritado por sus crecientes aptitudes y facultades) .(Cf. Robert Graves, Los Mitos griegos T. 1, pg 165. Ed. Losada, Bs.As 1967).

II.-
Y si de invenciones o técnicas se trata, así nos refiere Platón, con un mito, la invención, entre otras artes, de la escritura:

“Me contaron que cerca de Naucratis, en Egipto, hubo un dios, uno de los más antiguos del país, el mismo al que está consagrado el pájaro que los egipcios llaman Ibis. Este dios se llama Teut. Se dice que inventó los números, el cálculo, la geometría, la astronomía, así como los juegos del ajedrez y de los dados y, en fin, la escritura. El rey Tamus reinaba entonces en todo aquel país, y habitaba la gran ciudad del alto Egipto que los Helenos llaman Tebas egipcia y que está bajo la protección del dios que ellos llaman Ammon. Teut se presentó al rey y le manifestó las artes que había inventado, y le dijo lo conveniente que era extenderlas entre los egipcios. El rey le preguntó de qué utilidad sería cada una de ellas y Teut le fue explicando en detalle los usos de cada una; y según que las explicaciones le parecían más o menos satisfactorias, Tamus, aprobaba o desaprobaba. Dícese que el rey alegó al inventor, en cada uno de los inventos, muchas razones en pro y en contra, que sería largo enumerar. Cuando llegaron a la escritura: “¡Oh, Rey! –le dijo Teut- Esta invención hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria, he descubierto un remedio contra la dificultad de aprender y retener. Ingenioso Teut, respondió el rey, el genio que inventa las artes no está en el caso de la sabiduría que aprecia las ventajas y las desventajas que deben resultar de su aplicación. Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, le atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria sino de despertar reminiscencias y das a tus discípulos la Sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios y no serán más que ignorantes en su mayor parte y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.”(Platón, Fedro)

Nos ocuparemos entonces de los comentarios que le merece a Sócrates/Platón el tema de la escritura en particular, en el Fedro.



III.-
El Fedro nos propone una trama de íntimas relaciones temáticas que, sin duda, responden al rigor metodológico de la dialéctica platónica. Sin perjuicio de atender a cada una de sus partes en forma independiente, el discurso en su totalidad puede ser interpretado como una exposición ejemplar según la opinión de Platón sobre cómo debe tratarse un tema para no incurrir en falsedades o pensamientos alejados de la verdad.

La temática del Fedro aborda el amor, la belleza, el alma y la retórica, pero todos esos temas articulados están organizados de tal modo que constituyen un tratamiento dialéctico ejemplar. El análisis de cada tema le servirá a Platón como desarrollo necesario para alcanzar la síntesis dialéctica.

El método dialéctico requiere distinguir mediante definiciones y comparaciones, semejanzas y diferencias no sólo entre el objeto en cuestión sino también entre los términos de las premisas (confrontar los discursos): definir el objeto (el amor) y considerar el alma al que se dirige el discurso, de tal modo de poder argumentar con fundamentos verdaderos que se sostengan en los conceptos paradigmáticos que se hallan en el Sumo Bien.

Hay una transición valorativa que va de los primeros discursos del diálogo que contenían juicios condenatorios contra el amor, al segundo discurso de Sócrates y a la conclusión donde se enaltece el amor a la sabiduría, hermanándolo mancomunadamente con el mismo guión del diálogo, con el tema principal: el método dialéctico y el repudio de la retórica. El amor ha operado como alegoría del tema central, porque es el mismo amor que se debe a la sabiduría.

La tercera parte del diálogo está constituida por la conclusión a la que se arriba después de confrontar los argumentos de los dos primeros discursos y los contra-argumentos del último discurso de Sócrates. La conclusión versa entonces sobre la retórica: cómo determinados discursos aluden solo por verosimilitud y esquivan a la verdad; el arte retórico debe ser más que una mera técnica y no debe excluir el tratamiento del verdadero conocimiento.

Platón expone como síntesis dialéctica las diferencias entre el procedimiento retórico y el dialéctico. El primero aparece vinculado a la doxa, supone una forma de conocimiento que carece de modelo formal, de tal modo que sus métodos informales comparan los términos en discusión basándose en la verosimilitud, reproduciendo con esto solo una copia del paradigma. El procedimiento dialéctico, en cambio, aparece relacionado con el conocimiento de la forma general del discurso y por lo tanto con la verdad del paradigma postulado como más adecuado, permitiendo deducir premisas que además de probables sean plausibles y generalizables

La dialéctica debe prevalecer sobre la retórica en función de un beneficio social: la importancia de trasmitir una verdad bien fundada en la ciencia de la razón dialéctica. En contraposición a la retórica que supone un conocimiento basado en conjeturas (doxa) que acaba confundiendo con su simulacro (que es una reproducción imperfecta de la razón) y del que hay que cuidarse porque a pesar de sus informalidades tiene una inquietante repercusión social.

El Fedro se constituye en una pieza ejemplar para exponer el debido discurso que por aplicación de la dialéctica alcanza las conclusiones sólidas: las palabras verdaderas están escritas en el alma, y solo son propias del dialéctico o filósofo.


IV.-
En este despliegue del mito al logos, siguiendo su derrotero podemos ver que la palabra ha tomado la torción moebiana necesaria para terminar representando una realidad muy diferente: del relato mítico, del poema homérico, a la palabra dialéctica. Surgida de la polémica política, habiendo pasado por la palabra religiosa (la del dios de justicia, la del oráculo): sea en el orden que sea, la palabra ha representado la expresión de la verdad, tanto la vía de comunicación de los dioses, como la decisión política.

Cuando terció lo escrito, amenazando con subvertir y desacoplar los engranajes y el orden dialécticos de la palabra verdadera y del verbo divino, el discurso político, el discurso filosófico y el discurso mágico religioso conforman una red, un tejido de tensiones respecto de su eficacia, utilidad y aún respecto de su sentido.

La urdimbre de este tejido se asienta en los bastidores de la razón y de la polémica (la dialéctica); las coordenadas cartesianas de los ejes “y/x” se cruzan en el vértice “cero” de la palabra.

La razón será la expresión de determinada proporcionalidad, de determinada justicia y equilibrio en las divisiones y en los repartos; una razón basada técnicamente en la matemática y en el orden geométrico que reconoce fuertes influencias de la astronomía.

En efecto, en el ámbito político, la palabra ahora recurrirá a lo escrito y tendrá la forma de la ley, y será la expresión de esa razonabilidad. Será la manera de fijar el arreglo socio-político una vez resuelta la discusión y la polémica; signarlo de tal modo que en lo sucesivo, nadie pueda desconocerlo, ni deba ser reformulado. En esta disposición, en la ley, la escritura se presta francamente para satisfacer el fin perseguido y dejar estatuida la palabra que ha sido resultado de la discusión en la que alguien ha triunfado en su esfuerzo por establecer cierto orden.

Por el contrario, para el discurso mágico religioso, signado él mismo por una tradición de la oralidad basada en la memoria, la escritura comportará una amenaza, un territorio apropiado para la falsedad, la doxa, o por lo menos, la escritura se mostrará como el ámbito de la palabra infundada sin sustento verdadero. En esta línea podemos leer la crítica del Fedro, que tanto se refiere a la oratoria como a la escritura.

Pero el tercer discurso, el filosófico, hijo legítimo, tanto del discurso mágico religioso como del discurso político, abrirá su propia brecha, haciendo propia la escritura, haciéndola hábito, como territorio de sus despliegues.


V.-
En el Fedro Platón ofrecerá un método que asegure el éxito, un método imprescindible para formular una palabra verdadera. Nos dará su versión de un verdadero arte de la palabra.

Desarrolla los principios y requisitos elementales: definición del objeto; desarrollo de las ideas; descomposición de lo complejo (método analítico, que es el modo de aprender a hablar y pensar), reconocimiento del alma del interlocutor (cuando el orador sepa adecuar su discurso a las diferentes almas “sólo entonces poseerá el arte de la palabra”); establece la diferencia entre dominar las nociones preliminares de un arte pero no el arte mismo, en tanto estas técnicas pueden representar un mero artificio que podrá referir a la verosimilitud pero nunca a la verdad.

Platón, militante de la verdad de inspiración divina, sólo reconoce legitimidad a la palabra expresada bajo el entusiasmo de la posesión divina: el furor promovido por el delirio que animan las musas, el oráculo apolíneo, los iniciados a Dionisos y el delirio del amor que es el más divino de todos.

En efecto, si uno de los protagonistas principales del diálogo es el amor, el trasfondo del diálogo aludirá alegóricamente al amor por la verdad, el amor por la sabiduría, el fundamento de la actitud filosófica.

En este contexto la controversia principal será en torno de la retórica, en cuanto se trata de una colección de técnicas que si no siguen el rigor del método dialéctico, no podrá superar una peligrosa verosimilitud.Peligrosa verosimilitud que inquieta la preocupación de Platón por la transmisión, comunicación, educación y enseñanza de la verdad.

En ese aspecto, la escritura es una expresión signada por la debilidad. Lo escrito requiere de su autor para defenderse, no responde a las preguntas, puede caer en manos ignorantes que mal interpreten la lectura y no puede adecuarse a la naturaleza del alma del interlocutor.

“El que piensa transmitir un arte consignándolo en un libro y el que cree a su vez tomarlo de éste, como si estos caracteres pudiesen darle alguna instrucción clara y sólida, me paree un gran necio; y seguramente ignora el oráculo de Ammon si piensa que un escrito pueda ser más que un medio de despertar reminiscencias en aquel que conoce ya el objeto de que en él se trata.”(Platón, Fedro)



VI.-
La escritura como toda innovación tecnológica, en sus albores es dada a la mimesis con las tecnologías que la anticiparon, sólo el devenir le dará la posibilidad de desplegarse según sus cualidades y generar un sentido diferente.

La técnica de la oralidad (heredada de un orden mítico sostenido por la memoria) se basaba en el prestigio tradicional de una autoridad legitimada por el carácter de privilegio y excepcionalidad de aquellos que estaban poseídos por los dioses y eran capaces de pronunciar una palabra verdadera.

Es manifiesto que la escritura no comparte estos rasgos de pertenencia. Ni siquiera se halla animada por la movilidad del alma: es un hacer del registro de la producción y queda estanco. Mientras la palabra verdadera está inscrita en el alma y participa por tanto de esta idoneidad: la vía de comunicación con los dioses, la inmortalidad. La palabra verdadera está vinculada a la intimidad, el proceso veritativo es íntimo, producto del trabajo del alma.

En cierto sentido, la vocación socrática por la oralidad en contra de la escritura viene concatenada con la tradición místico religiosa en cuanto al origen sobrenatural de la verdad: el hombre no produce verdad; capacitándose, ejercitándose, podrá descubrirla o interpretarla, porque la verdad es como el oráculo: es lo que fue, es y será. La verdad es de un orden sobrehumano que preexiste al hombre, y éste como hemos dicho, podrá descubrirla, interpretarla, pero nunca producirla.

Esta polémica no está ajena al juego de fuerzas y estrategias que desarrolla el poder. La memoria y la oralidad comportan la autoridad y el prestigio necesarios para sentar las bases de la sociedad. Religión y política abrevan de la tradición: la memoria que a través de la palabra trae al presente los argumentos y fundamentos que explican sobradamente la moral y la ética que el sistema platónico intenta reconstruir ante el fracaso de la Polis.

La oralidad por sí misma expone, como técnica, un sistema y orden de poder: tecnología, ingeniería, estrategias que administran y ponen en circulación las fuerzas y tensiones políticas y sociales. “Memoria y oralidad” es la industria, la usina. La máquina de sentido. Es consecuencia de determinadas condiciones de posibilidad y, a su vez, se replicará convirtiéndose ella misma en condiciones de posibilidad de determinada ideología.

“Memoria y oralidad” es la técnica de dominación: el que está legitimado para hacer uso de la palabra ejerce la autoridad en tanto es un ser de privilegio y singularidad. Esta oligarquía de la palabra hablada que supo detentar el poder en el orden mítico (del pensamiento único) querrá reivindicar su autoridad una vez que colapsó el sistema de la polis. La caída del iluminismo, y cierto desencanto, retrotraen a la palabra al discurso arcaico.

La locura, que tantos bienes nos depara según Platón, es aquello que coloca al hombre en un estado de singularidad y enajenación que como hemos señalado, devendrá en singularidad y privilegio. La palabra es pues un fenómeno de extrañación, de enajenación: cuando el ser excepcional, poseído, habla, no es el quien habla sino que es el dios. La verdad es un fenómeno divino.

Se trata pues de las tecnologías y de lo que éstas posibilitan y permiten pensar. La creación y la invención de la escritura, Prometeo y el fuego, la apropiación de una técnica capaz de producir sentido, es sospechada como agravio a la divinidad, como subversión de la ley del padre.

La reseña de la controversia entre escritura y oralidad, en la reconstrucción del escenario griego, expone en buena medida, como objeto de análisis, nuestra preocupación actual por la constitución de las diferentes subjetividades en las que se instalan y sobre las que se ejecutan las estrategias del poder.

Wednesday, May 02, 2007

Revolución


Qué decimos cuando decimos revolución?
Qué deseamos cuando íntima o públicamente deseamos una revolución?
Deseamos de alguna manera una revolución?

Como los ruidos o las manchas que nuestros sentidos no identifican pero no cesan de intentar asignarle una identidad, un contenido, un sentido, la palabra revolución parece un conjunto vacío... o un agujero negro que por diferencia de masa absorbe el anhelo, la ilusión, la fantasía; sólo parecido a demandar lo imposible.

Es la expresión de un deseo o de una frustración? Es demandar libertad u orden?

Estado o anarquismo? Recuerdo a Fernando Rey en Pasqualino Sete belleza que encarnaba a un anarquista encerrado en el mismo campo de concentración, cuando se zambulle en el pozo ciego, cisterna de caldos pestilentes, manifestando: "el hombre en el desorden!!!"
Existe la utopía de la comunidad organizada? O siempre estaremos a punto de dar un próximo paso al vacío?


El liberalismo planeó albergar y pensaba, un conjunto "posible" de diferencias... en cambio el plan que hoy nos circunscribe (nos rodea e intenta inscribirnos, escribir la ley en nuestro cuerpo -prohibición de fumar, asignación de sexos, obligatoriedad de la donación de órganos-) no solo apunta en otra dirección sino que alienta desvergonzadamente a cancelar nuestra vocación por la libertad, nuestro discernimiento.

Entonces... ésta es una expresión de revolución deseada?

En todo caso es una revolución que en nada se parece a la fantasía romántica de un mundo libre, de un hombre nuevo, liberado y puesto en condiciones de expresar todo su potencial (porque mal que nos pese todo el potencial del hombre no es solo lo bueno que rescate una ética circunstancial, es también lo malo y lo desconocido, sus zonas oscuras)

Pero sin embargo en la confusión semántica, y no tanto por deseo y si por frustración, en la inercia ideológica, en el caldo de cultivo, se cocina la comunidad organizada: el stalinismo o el fascismo en cualquiera de sus formas que tiene su respaldo en el miedo y en la angustia, a la par que en el anhelo por la vocación idealista.

El sicoanálisis freudiano definió que somos esencialmente insatisfechos por frustración del deseo original... simbología bíblica... cultura judeo cristiana... y de ese modo reduce todo a un único deseo...antes de poder formularlo ya somos sujetos pasivos de un deseo frustrado.

Lamentablemente de esa manera no construimos mas que sujetos frustrados, hijos de la angustia y el miedo incapaces de producir verdaderos deseos, que solo podemos transferir hacia adelante ese vacío semántico, ese vacío desiderativo (de-sideral por lo universal) y así construimos un fantástico imposible, carente de sentido: la revolución, en donde creemos que toda nuestra angustia será redimida.(o las expresiones menores como la rebeldía, la trasgresión, el desdén y desprecio por la cultura y la educación)

Demandar lo imposible... qué es lo imposible, la libertad anarquista o el orden absoluto?
En que ámbito podremos expresar todo nuestro potencial? En el ejercicio de nuestra libertad o acotados por una legislación ominosa que haga tabla rasa con cada individuo?

La ley intentará sujetar al individuo, pero éste cada tanto podrá dejar de ser sujeto de la enunciación, de la gramática, del lenguaje, para recrear su deseo, exonerado de sus responsabilidades civiles e ideológicas.

Paradójicamente el recorrido idealista se conjuga con el compromiso político: del anhelo romántico, humanístico, al rigor y la disciplina social...
Un fenómeno psíquico, de inconciente colectivo, que en última instancia prefiere cancelar sus posibles; inhibirse, antes que animarse y poner el coraje necesario para dar forma a un deseo propio.

bah, digo... mal que les pese a los dictadores del deber ser.

Monday, November 06, 2006

SUITE


La palabra escrita es más ley que canto, es más fórmula y método que ensoñación y metafísica. La voz es más compañía por la melodía que sentido y significado... la voz fue música, poesía y seducción, ensoñación, magia e imaginación.
La resultante de la comunicación hablada es caliente y expansiva... en cambio lo escito es reflexivo, vuelve siempre sobre sí mismo y cancela e inhibe toda emergente tangencial, toda fuerza que quiera dispararse más allá es obligada a ordenarse en línea con el texto.

En cambio la voz provoca, empuja y nos arrima al abismo envueltos en el vértigo, embriagados, más confundidos que convencidos, náufragos de palabra en palabra, tejiendo el cielo tramando entre estrella y estrellla sin destino fijo.

Lo hablado no tiene punto final, a lo sumo puntos suspensivos que esperan la próxima palabra arrojada desde la ansiedad presente.
Durante lo hablado cada palabra abre una brecha en la superficie de la representación significativa "apostándonos" (en su doble sentido: colocados y puestos en juego, arriesgados) al borde del abismo, más sensual que significativo, más "sentido" que racional.
La palabra hablada da de una vez un acento, un tono, una melodía, una dramatización del cuerpo... una semántica que desborda al mero significado lineal y sucesivo de la palabra escrita, ordenada y secuencial, fría y articulada (pecisión, exactitud, racionalidad y lo mudo versus el sonido, la indeterminación y la sensualidad)

Gesto y cuerpo no pueden quedar reducidos a una ejecución mecánica, no sabemos muy bien si la palabra escrita, la tecnología, viniendo a sustituir lo hablado, no tiene además la preterintención de tergiversar el mensaje.

La palabra hablada es metafórica porque su significado está sostenido en otro lado, en lo real... la palabra escrita en cambio, se sostiene en otro significante, en otro representante, en una secuencia sin fin... El sentido de la palabra hablada está sostenida por el gesto, por el cuerpo, asume significados figurados y espirituales que le son impuestos por la vida que expone la voz: el cuerpo, el gesto, las emociones que entonan y dan brillo... La palabra escrita es opaca, su finalidad es recortar toda dispersión semántica, recortar los ángulos aberrantes para arrojar un resultado inequívoco, ajustado...lo más parecido a la verdad es lo más alejado a lo indeterminado.

Lo escrito ha tomado el disfraz de lo hablado, sólo un aspecto, reduciendo el caudal poético de la palabra a una certeza semántica.
La palabra hablada no es sólo significación, no es sólo representación, es evocación de toda una experiencia física y natural, en lugar del artificio tecnologico de lo escrito, es primero la voz y solo luego en un reduccionismo algo brutal y muy pobre, la precisión del algún significado. La palabra escrita ha posibilitado el intercambio, por eso quizás algunos entiendan que el alfabeto sea una invencion conveniente a la economia, al comercio, instrumento y mercancia en si misma: poner en circulación un signo cargado de valor, única manera del intercambio, trasformando la comunicacion original en un intercambio de valores.

La poesía tiene más que ver con estímulos matemático/musicales cultivados en la sensualidad, que con las significaciones denotativas de los significantes escritos.La voz es un campo minado que en lugar de denotar, detona con cada sonido.

Y ahora que escribo esto suena la sirena de los bomberos y se acoplan las perras entonando un aullido que amenaza con convertirse en una rapsodia en blue... o el canto de los pajaros, o el relincho del padrillo lllamando a una yegua en celo, la voz es una gata en celo que hay noches que parece el llanto de un bebé y noches que parece una guitarra angustiada en claves de rock and blues.. Las voces son las vocales guturales acentuadas según la pasión antes de licuarse en el siseo suave de las consonantes.

Esta es la historia de dejar de ser mago para volverse sabio, abandonar la naturaleza para inscribirse por signos en alguna supericie. Ya no símbolos herméticos ni jeroglíficos, sólo tecnicismos, tecnología insensata que inaugura el lenguaje formal y universal, la ley y lo social.

En el trazo de la letra, en su diseño, nada alude a lo desconocido, en cambio todo remite al código definido del conocimiento. El conocimiento expresado con la tecnología de la escritura es la estrategia primera de sujeción. Enajenación y licuación de la pasión, lo aludido eludido.

La caligrafía se adhiere a la piel de lo inefable hasta opacarlo y envolverlo para vestirlo como si de una materia densa se tratara.
Cuando lo escrito ocupa el lugar aludido se cierra el ciclo dinámico de la pasión; obturación y clausura, economía cerrada. Ya no hay inquietud, el saber tranquiliza y homogeiniza, mientras el grito gutural (cultural) se diluye mansamente; ya no hay necesidad, hay satisfacción y saneamiento, magia de los simbolos escriturales que vienen a conjurar el vértigo: definir una estabilidad de acuerdo al orden textual, de acuerdo a la ley, una definicion universal y general.

Lo escrito vendrá a reemplazar toda memoria, lo escrito es la enajenación de la memoria individual en favor de una forma social y colectiva: Uniformidad y homogeneidad de la interpretación.. ya no hay inflexiones particulares que enriquezcan el canto, lo narrado se vuelve documento.

La huella némica que diera carácter a la voz, al canto, es suturada, rellenada con palabras claras y precisas, que se anotan sobre alguna superficie. Ya entonces se evita la inscripción en la memoria, ya no se talla, no hay escultura, en su lugar se escribe un único libro enciclopedia, historia, todo alineado y siguiendo el estricto orden de la secuencia: una despues de otra, ya nunca más todo de un solo golpe.
La voz,la palabra, lo escrito... ya nada opera sin su identidad. Se escribe el símbolo o se dibuja el signo, y al mismo tiempo se enmudece el sonido.

Cuando digo caballo ya digo todos los caballos (en el nombre de la rosa... Borges dixit) una generalidad que vela mi propia memoria o experiencia. Debo recrear mi sentimiento apelando a nuevas palabras que nuevamente producirán el mismo desplazamiento, aludiendo solo a una generalidad, abstracta, estrictamente ajena, por eso en el lenguaje me enajeno,a punto de no hallar nunca la identidad de mi relato. Se traslada, se corre, se desplaza a la vez que representa por abstracciones generales, groseras clasificaciones que distribuyen lo real para procesarlo parcialmente, por parcialidades vacías de contenidos específicos y personales, repletas de un significado universal y ecuménico, más humano que lo humano, lo social.

El álgebra del alfabeto simplifica las ecuaciones reduciendo las incógnitas a lo racionalmente procesable, estrechando a su vez las variables que no puedan quedar sujetas a una constante también racional. La eficiencia algebraica está dada por ignorar y tachar tanto como sea necesario, (para poder arrojar un resultado racional), todo aquello que perturba la integridad del resultado,todo aquello que en los confines del significado denuncia la formas aberrantes.

Son tantas las variables que se hace imposible asignarles un valor racional a cada una...son tantas estrellas que es imposible no dibujar otra cosa que una gran tachadura; sólo descartando, dejando a un lado, se puede afinar un trazo que nos devuelva el sosiego de cierta imagen despejada. De otro modo, la inestabilidad del barrido de la mirada es como una cámara sin obturador, sobreexpuesta o deslizada sin fin, estirando los márgenes hasta el infinito.

El álgebra apunta a un lenguaje universal, a un lenguaje científico, universal, capaz de calcular, de intercambiar y su ideal es la sustitución de toda vocal, de toda inflexión o acento singular. Fórmulas y teoremas que aluden a una formalidad trascendente.
La tecnología y el medio son el mensaje ¿Con la escritura, remedando la costumbre atávica del hablar, qué mensaje emitimos ? El mensaje "trascendente", la ley, lo social, un entramado simbólico, la red en la que atraparnos y sujetarnos. Sujetar al que ya no es apasionado sino que aparece en escena institucionalizado como una usina que dispone de la energía que genera, al servicio de la tecnología. El hombre ya no se habla más, no habla más de sí mismo, es el imperio del otro y de la ajenidad impersonal,del sujeto y objeto de la ley.

Los "mensajes de texto" escandalizan por las torsiones que le imponen a la ortografía y a la gramática, pero hasta dónde esto representa un orden desobedecido y no se trata del destino algebraico de una escritura sin vocales? Un lenguaje sólo consonántico, impronunciable,el lenguaje de las ciencias, hecho solo para calcular; álgebra y economía, el valor de uso cediendo al valor de cambio, en última instancia, la voz política y socialmente representada en lo escrito según su valor como mercancía. Aquella compulsión por adquirir "memorias" digitales se explicaría así como la compulsión por atesorar el valor de los signos... gesto definitivamente burgués.


No se me ocurre ninguna buena razón para que ustedes lean esto. No es el caso que yo crea que hay algo que valga la pena ser dicho y consecuentemente leído.
Pero igualmente persiste una tímida voluntad que brega por poner en circulación una serie de grafismos,más como una compulsión dactilográfica que como una idea o pensamiento.

Quizás sea simplemente el caso de quien domina ludicamente una tecnología, y como si de un mecano se tratase, intenta armar un conjunto articulado y armonioso de tornillos y latas... prototipos esquemáticos que sólo remedan y dan salida a la impulsiva manía de manipular herramientas: un afán creativo e ingenioso, o aún de mera práctica o entrenamiento, pero sin duda sin ninguna otra intención que agotarse en sí mismo, aunque alguna fantasía lo arrobe mientras dura.

Un resultado torpe y grosero,como la mejor construccion de aquel mecano, que en si mismo lleva toda la gloria de la obra realizada, del modelo copiado, pero no hace más que operar sobre una superficie que hace de velo.

Será esto lo que en suma denominan "comunicación"? Un procedimiento, método, sistema y representación que de lo vano de sus componentes hace un simulacro que alude a un ausente, no solo para siempre desaparecido, sino especificamente burlado e ignorado.

Thursday, October 26, 2006

LA PALABRA ESCRITURADA


A modo de intervalo, como un acto en el entretiempo (fantástico lugar el entre tiempo, borgiano sería no?)... porque no tiene nada que ver o porque si, aunque sin duda se trate de algo de un tenor menor...

Hoy debería haber hecho reposar mi hígado ya que estaba contraindicado todo esfuerzo físico después de la ingesta de los bifes a lo bestia, pero quisieron las cosas que tuviera que subirme al tractor y dar algunas vueltas (primero en un sentido y luego en otro porque es imprescindible para desenroscarse...porque si no quedás todo para un solo lado y bajás que te lleva el diablo)

Les cuento que el tractor , cuando todo marcha fluidamente, opera en mí como un estimulante de la hipnosis, cuando querés darte cuenta te encontrás rememorando experiencias intrauterinas. La tierra negra deja el estado sólido y se vuelve líquida fluyendo ritmicamente como una pequeña ola regular, si se quiere uno puede imaginar que va en lancha por el mar negro (ups...perdón) .

En eso estaba y como las cosas marchaban solas, agradecí al señor y a la tecnología,que me permitían disfrazar, ese placentero momento, como trabajo; como si yo estuviera poniendo algo de mi en ese rodar monotono y esforzado pero no por eso menos armonioso , del tractor y demas fuerzas intervinientes (incluidas las del azar, por supuesto) .

La tecnología... Mc Lughan y Marx dijeron que el medio es el mensaje y que la tecnología nos determina.
Leía algo de Derrida sobre un texto de Rouseeau (no creo que sea Demis sino más vale el del contrato social) referido a la escritura.
Y hoy escuché la noticia sobre los libros virtuales y la avalancha de "memorias digitales". Todo ello inmerso en el caldo de cultivo de la memoria completa y la memoria de las abuelas, y un poco de Farenheit...

A modo de cocktelera todo eso, más los bifes, y una soberana dosis de Joe Bonamassa a todo vapor durante todo el día, aprovechándome de la soledad, se fueron empujando estas líneas.

Dice Giordano Bruno en su texto sobre la Memoria, "Thot, (el dios egipcio que los griegos asimilaron a su Hermes) inventó las letras en gran detrimento, tanto de la memoria como de la ciencia y magia divinas."

En el mismo texto hay una cita del Fedro, donde Platón cuenta así la invención de la escritura:

"Oh,Rey!" -le dijo Thot al dios egipcio Tamus- "esta invención hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria."
"Ingenioso Thot -respondió el rey- el genio que inventa las artes no está en el caso de la sabiduría que aprecia las ventajas y desventajas de su aplicación... Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, le atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella (la escritura) no producirá sino el olvido en las almas de las que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria. Tú no has encontrado un medio de cultivo de la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma."


Es por lo menos curioso cómo el marketing tecnológico encontró una avidez propia de Tántalo, en el mercado que compra memorias de todo tipo, ya no se sabe para archivar qué, en muchos casos solo cuenta el poseerla, una apropiacion,atesoramiento del objeto digital que nos de la posibilidad de atesorar todas las reminiscencias que convengan aunque no guardemos ninguna... Un blade runner ya despreocupado de los contenidos, solo ávido por tener el dispositivo... Quién guardará en su memoria los libros que como en Farenheit deberemos rehacer?

La escritura es una tecnología y como tal ha determinado nuestro lenguaje y nuestra memoria, dandole forma (o de-formando) al nuevo mensaje. (Jesús y la Biblia son una tecnologia que traen un nuevo mensaje?).

El órgano que no se estimula, que no se entrena, se atrofia... Así nuestra memoria tiende a la desaparición para ser sustituida por dispositivos "biónicos" y su contenido reemplazado por los mensajes del medio, tecnologia del representante que ha venido a enmascarar la realidad.

De alguna manera es posible aún discernir una diferencia entre la palabra hablada y la escrita. Su forma cantada trae algún vínculo atávico con lo poético: la embriaguez de la seducción escapándole al rigor epicúreo y articulado de la representación.
Antes de ser escrita (estricta) la palabra tenía más que ver con la pasión, con el corazón que con la razón.

Wednesday, August 30, 2006

Inseguridad

El estado se desinteresa del rol. Sancionar le trae aparejado problemas políticos, enfrentamientos sociales. Cualquier acto de supuesta justicia perpetrado por el estado es sospechado. El poder nunca puede ser ecuánime.

Así las cosas, cada vez más, un fallo judicial se basa más en los peritajes, en las ciencias que analizan la realidad o la psicología... los individuos suelen ser inimputables antes que criminales. Todavía no hemos llegado a la mayor expresión de inimputabilidad, las doctrinas garantistas y los procesos de tecnificación de los peritajes, hacen cada vez mas difícil identificar al sujeto el delito: el grado de culpabilidd se va diluyendo, tanto sea porque el muerto puede haber muerto por si mismo o porque no se puede identificar cual fue el golpe que causó la muerte o porque el propio delincuente, sicologicamente analizado, no es susceptible de ser enjuiciado o culpado. En el fondo subyace una encubierta voluntad del estado por no hacerse cargo de la sanción.

Propio de la doctrina que sostiene que los criminales son un emergente social. Si estamos en un estado de bienestar social, mal puede el estado andar sancionando a sus propios monstruos.. a lo sumo hay que reciclarlos en alguna clínica siquiátrica, o dejarlos sine die en una penitenciaria pero sin sanción, cuando salen son inocentes.

La ley penal instituida en plena gloria del sistema representativo buscaba internalizarse en el individuo bajo la forma de la amenaza... "no hacer tal cosa para evitar el castigo". No sólo esta operación no surtió los efectos esperados sino que además la delincuencia se multiplicó.
En este sentido, un factor decisivo es que si la ley tiene nombre propio, si está dirigida al delincuente o al posible delincuente, entonces no está dirigida hacia mi, no es para mi que no pienso delinquir. De tal modo, mis actos no son objeto de jurisdicción ninguna... lo que de alguna manera me preserva y pone al margen de la ley. Y si por alguna razón, la ley me alcanza, es razonable que piense que se trata de un error o una injusticia.
La ley se pretende universal, pero en cambio, individualmente, nadie se siente aludido por las leyes si no es por aprendizaje y por un ejercicio de enajenación intelectual, o llegado el caso por imposición arbitraria de la fuerza y el poder del estado (lo que siempre es considerado un abuso).

La ley no estuvo hecha para sancionar, estuvo hecha para prevenir, para educar, para disciplinar "inteligentemente" la conducta, pero el problema está en que nadie se sintió objeto de esa ley, y llegado el caso, la aplicación de la ley resultaría la imposición injusta del sistema, ante el que, entonces, me rebelo. En esta dialéctica, los ilegalismos terminan convirtiéndose en una manifestación política. Expresión de lucha de clases, cortes de la sociedad para excluir.

Entonces ya no es el temor a ser sancionado...se ha producido un deslizamiento, un corrimiento, del problema; ahora el que se debe cuidar es la posible víctima y para el caso nadie escapa a esta objetivación. Todos somos posibles victimas. De donde la prevención ya no recae en la carga legisferante, sino que cae en nuestro proceder... debemos actuar de tal modo que evitemos riesgos, es más ley “la ocasión hace al ladrón” que la pena de muerte. De tal modo que actuamos bajo presión, tomamos decisiones adecuadas al miedo y a la inseguridad.

Hay un dispositivo de autoimposición de conductas, ser victima es la más de las veces consecuencia de un proceder equivocado, de haber promovido la ocasión.
Todas nuestras conductas cotidianas están signadas por el rigor que impone tratar de preservarse... dónde vamos, cómo vamos, qué hacer... la imposición de regímenes que ya no dependen de la organización del estado sino de nuestra propia conducta... no fumar, dietas, disciplina... Hacer el bien, o lo correcto ya no es de la órbita del estado, es nuestra propia responsabilidad basada en el miedo y no en un principio ético y mucho menos en la premisa de que todo está permitido mientras no esté prohibido... hoy la mayoría de las imposiciones no están expresamente legisladas, son efecto directo del miedo.

Entonces el individuo que nunca actuó en función del rigor de la ley ahora debe actuar en función del miedo expreso que le impone la inseguridad.


La ley vigente ya no se basa en el respeto a la autoridad o en el temor reverencial (si alguna vez funcionó) hoy se basa en el miedo (y el sujeto de esa ley no es el posible delincuente sino el ciudadano común)... la ley, como en una cinta de moebius, torció e invirtió su poder; en el esquema anterior yo no era sujeto de la ley en tanto no cometiera un ilegalismo, las leyes no me competían... ahora la nueva ley me alcanza de todas maneras en cada ámbito de mi vida: soy sujeto de la ley del miedo... debo proceder correctamente pero ya no de acuerdo a un arreglo ético, sino de acuerdo a la prevención, a evitarme riesgos, evitando dar oportunidad. La ley esta logrando su cometido, alcanzarnos a todos y realizar un corte de exclusión limpio: quedan fuera de la organización social tanto los delincuentes como las victimas.


Yo no creo que el estado vaya a renegar de este cambio de política penal porque está logrando lo que hasta ahora no había conseguido, el desarrollo de una disciplina social que replica los sistemas penitenciarios más sofisticados: cada uno se vuelve custodio de si mismo, vigía de su vecino y lejos de ser una política directa del estado es una iniciativa privada.


Es fácil advertir que a diario la sociedad implementa dispositivos en este sentido...: la contratación de seguridad personal, instalarse en countrys, la proliferación de alarmas, rejas, sistemas de telefonía para estar intercomunicados con los vecinos, etc etc, nos muestra que el tema de la seguridad poco a poco se va "privatizando"...Por ahora tercerizado y sin terminar de asumir el protagonismo, aunque una gran mayoría ya tiene su propia arma y se instruye en cómo usarla. Pasar de la indiferencia vecinal a establecer una red de vigilancia y denuncias. O sea que paulatinamente avanzamos no sólo a ejercer el protagonismo de la vigilancia y de la seguridad sino que en algunos casos se pasa poco a poco a ejercer la carga de decidir el castigo.

El sistema penitenciario (disciplinario) persiste como modelo porque aspira a ser replicado en cada célula de la sociedad...

La historia tiene un sinnúmero de casos que demuestran que la presión ejercida por el estado tiene un límite, en algún momento se vuelve contra si mismo: En cambio en esta novedosa situación, el estado está cediendo para que la presión sea ejercida por la inseguridad y sea el individuo el que ejerza por si mismo la seguridad y vigile por la imposición de la disciplina. El estado no castigará si no es por imposición directa de la voluntad soberana, es decir por la fascistizacion de los ciudadanos.

Tuesday, August 29, 2006

Contradicciones
...no hay sistema social posible mientras no echemos luz sobre nuestras zonas oscuras; mientras cada uno no se juegue el pellejo frente al espejo averiguando realmente de qué esta hecho.
Teniendo a la vista que las contradicciones nos constituyen, meter mano para ir desenrollándolas... desplegándolas.



Todos padecemos una serie de contradicciones que lejos de ser el eje de análisis suelen convertirse en una energía combativa.

Cada vez que nuestra “integridad” ideológica se ve sospechada, amenazada o cuestionada en sus fundamentos, la respuesta se vuelve agresiva o violenta.

Le reprochamos o imputamos agresión o violencia a quien nos dirige la fuerza de un pensamiento diferente. Y esto, hasta cierto punto, si se quiere físico, es razonable, porque es violento aquello que quiere obligarnos a desplazarnos, corrernos de la ubicación cómoda a la que nos “sujetamos”.

La ideología, por más racionales que nos creamos (o quizás justamente por eso mismo), es constitutiva de nuestra subjetividad y cualquier crítica se vuelve un cuestionamiento que se transfiere directamente a nuestra integridad como sujetos, se vuelve casi una cuestión “personal”.

Quién sabe porqué en lugar de aceptar el desafío del juego interpretativo optamos por endurecernos y no ser permeables a la dialéctica del análisis.

La lógica de nuestras argumentaciones no supera los condicionamientos del propio sistema capitalista. A favor o en contra, pensamos de un modo capitalista. El bien común es una premisa fundacional de los estados liberales y no reconoce fronteras, al menos como premisa elemental.

Pero esto no supera las contradicciones que encarnan, por ejemplo, liberales antisemitas o sionistas militantes de izquierda. La utópica (cada vez que pienso utópica, pienso estúpida, quizás sólo por una remota cacofonía, y pienso idiota como aquel que no tiene conciencia del lugar en el que está) digo, la utópica idea que alienta por ejemplo el Sr. K de una síntesis superadora, como instancia que resuelva las contradicciones, las verdades relativas, no sólo es una aberrante concepción de la dialéctica, sino que contrabandea la idea de un pensamiento único. Cuando en realidad la única síntesis superadora es la muerte… u otras formas análogas como el silencio, la censura, la falta de discernimiento, el pensamiento único, el miedo... Digo, la pretensión de una síntesis superadora es el fin de la historia, el fin del devenir, del incesante despliegue del hombre.

Pero aquellas contradicciones no son propias del hombre, son encarnación de las propias del sistema que nos obligan a tomar posición en un estado tal de enajenación que inhiben todo análisis o crítica del tema. De tal modo que forzados a sostener lo insostenible, nos ponemos violentos y recurrimos a los axiomas de la ideología que convenga.

No es fácil sobrevivir con un pensamiento crítico porque uno muchas veces ya no reconoce ninguna verdad coherente... y quizás sea justamente ese el punto...analizar qué papel desempeñan las "verdades"... si existen, su razón de ser.

Desde luego, mientras tanto, uno sigue actuando y ese actuar tiene la particularidad de ser ajeno al pensamiento, tiene una dinámica propia, condicionada por la cultura, por la inercia de las ideologías que ordenan nuestra vida en lo cotidiano. Hasta en lo que creemos que son actos espontáneos o propios de nuestra libertad se filtra la gramática, la ideología que sustenta este delirio.

Por eso pienso que la verdadera amenaza, sea del color que sea, es la tendencia al pensamiento único, y lejos de ser un llamado a la tolerancia (quien se dice tolerante por lo general arrastra un dejo de soberbia), abogo por aceptar los desafíos que nos proponen nuestras propias contradicciones; de ellas no tienen la culpa quienes eventualmente las denuncien, son de nuestra exclusiva responsabilidad y no deberíamos tener otra opción que vérnosla cara a cara para superarnos. Y si aún así hay quienes todavía se creen dueños de alguna verdad, deberían recurrir a un esfuerzo aún mayor, de coraje, para preguntarse por qué subsiste la intemperancia y la violencia; quien posea la verdad, la propone pero no la impone.

¿Qué razones asisten a la verdad? ¿Si las verdades son relativas, porqué suponer que habría una verdad que las resuma a todas?

La realidad mal que les pese a muchos, nos comprende a todos, y a cada uno, aún con sus formas más aberrantes. Si la realidad es infinita, cualquier subconjunto es igualmente infinito. Es probable que uno de los problemas sea que no podemos hacernos cargo del vértigo que nos abruma frente al infinito que nos constituye; por eso nos aferramos a verdades que nos “sujeten”, aunque terminen siendo bloques de cemento que nos hundan en la oscuridad.

A mi modo de ver, las formas contundentes de la realidad son su permanente expansión y su dinámica de lucha, lo que trae aparejado naturalmente crisis de crecimiento. Las subjetividades no hacen más que representar al poder y en tal sentido, resultan opacas al futuro.

Monday, August 28, 2006

Uno se piensa liberal…


Quizás no se trate de una definición esencial, ni siquiera fundacional, más vale es la elaboración de un modo de ser a partir de la búsqueda de una armonía; una armonía que para que suene afinada está en clave con el individuo, su libertad y soberanía: la clave que da el tenor en el que se interpretará la partitura. Pero esta interpretación, en estas condiciones, parece una declaración de principios, una expresión de deseos, una ilusión, una utopía, porque no se compadece con el correlato de la infraestructura económica. Durante el proceso inaugural del estado argentino, esos mismos principios fueron importados y acabaron siendo impuestos por la fuerza. Aquella revolución que soñó Moreno, e idearon a sus maneras Alberdi y Sarmiento y acabaron dándole forma entre Urquiza, Mitre y Roca, se plasmó en la imposición de un modelo que nunca tuvo sustento en la realidad económica del país. La verdadera revolución liberal se dio como consecuencia de la revolución industrial, con el nacimiento del capitalismo. Pero en nuestro país nunca hubo ninguna revolución estructural. Por el contrario el modelo sólo sirvió para formalizar el esquema agro-exportador. Nuestro estado liberal nació más alentado por la expansión del imperialismo europeo que por la propia fuerza de sus expresiones productivas. Y este no lo digo yo sino que es claro en los padecimientos de Sarmiento o de Alberdi que advertían la necesidad de un desarrollo que justificara y entendiera las razones del cambio. Así las cosas, a veces no parece tan errado el reproche a la naturaleza de aquel proceso fundacional, sino fuera porque quienes lo hacen tampoco supieron hacer nada diferente. Hoy mismo, el gobierno del Sr. K no hace más que sacar provecho del contexto internacional y del esquema agro-exportador. No es la formalidad del modelo, es el determinismo de las fuerzas de producción. Antes y ahora no salimos del modelo agro-exportador al servicio del imperialismo europeo. Y no es la formalidad del modelo la que habilita el desarrollo de las fuerzas productivas; muy por el contrario son las fuerzas productivas las que dan forma a la sociedad y si nuestras fuerzas productivas no superan la lógica del modelo agro-exportador (ni mucho menos la lógica del almacenero), estamos condenados por toda la eternidad. Incluso cuando Monroe o Roosevelt advierten la necesidad de la defensa de las independencias americanas contra el expansionismo europeo y abogan por aunar fuerzas, Argentina da la espalda porque disfrutaba de sus negocios, confundiendo confort y modernidad con desarrollo económico. Lo único que heredamos de aquel proceso fue el rigor, un gobierno central fuerte y autoritario, y la dependencia económica. La fuerza de ejército y del Rémington más que la fuerza de la dinámica productiva. Si aún hoy, sedicentes (o se-diciosos) liberales o progresistas, no hacen más que reclamar un gobierno fuerte que imponga las reglas necesarias y garantice la vigencia de un modelo de pensamiento único. En definitiva, no está mal definirse, tomar una decisión, pero es necesario observar la estructura porque sólo de ella y de las posibilidades de cambio que le imprimamos, saldrá nuestro futuro. Mientras tanto, hace mucho que seguimos importando modelos que responden a razones económicas, no sé si ajenas a nuestra realidad, pero si muy lejos de nuestras esperanzas. Porque mientras discutimos principios, o definiciones absolutas, la realidad sigue su carrera, el mundo y el cosmos siguen su expansión, y la creatividad del hombre ha dejado atrás a dios y va en busca del universo.